Lo veía venir a la distancia. Faltaba mucho, pero como la muerte, es inevitable: Agosto está entre nosotros, Damas y Caballeros. Así, despacito y sin aviso, llegó inmerso en vientos frios o cálidos. Es que no se decide. Nunca se decide. Es un caos de 31 días.

Me di cuenta de su arribo por el trabajo. Un día jugaba a completar papeles y ahí lo vi: 01/08/09 ¿Cómo? me pregunté ¿Ya llegó? Y si, me contestó el almanaque, retandome un poco por mi falta de atención. Desde Enero que le venía echando el ojo, para no perderlo de vista. Midiendo las distancias, viendolo mas próximo cada vez, pero conciente de que este año no me hundiría las fauces ni se llevaría ninguna parte vital de mi persona. No. Este año le ganaría al maldito, pero me burló de nuevo. En algún momento lo perdí de vista, o me perdí... no sé.

Lo único que sé es que, inevitablemente, mi mes tágico comenzó.

Es una relación rara la que tengo con Agosto. Para mi dura como diez años. No pasa más. Cada uno de sus días tiene condensado los mas extravagantes sucesos: De repente te levantas y la heladera se rompió pero el calefón -que venía pidiendo aires de cambio- ahora anda regio. Llegás al trabajo y te peleás con tu jefe a los gritos, sin embargo, después te felicita delante de todos por tu buen desempeño y entrega. Salís y perdes la billetera con todos los documentos, pero entonces encontras cien pesos en la calle mientras hablás con un amigo que te tira todos los galgos encima. Despachas a ese todo lo delicadamente que podés y vas a encontrarte con tu amor, que te deja por que "su amor es el mar" Llegás desolado nuevamente a tu departamento, te acordas de la heladera y pensas que si funcionara, te gustaría meter el corazón ¡Y oh casualidad del destino: Funciona! eso sí: el calefón se rompió otra vez.

¿Me explico?

Todo lo que no me pasó en el año (entendamos "Año": Desde un cumpleaños al siguiente) me pasa en este mes. TODO.

A veces imagino que alguien tiene un catalogo de mi vida y va tildando esas cosas que deben ocurrirme y que yo, de alguna manera u otra, tengo que sortear para aprender, no sé, ¿lecciones? El tema es que a veces, uno de estos supuestos tópicos se demora mas de lo debido y como con el cambio de año viene tambien el cambio de catalogo, este ser se pone nervioso y en vez de reprogramar la agenda ¿qué hace? Mete todo en Agosto.

TODO.

Lo extraño de este año, donde Agosto vino despacito, cabizbajo y en silencio, es que hasta ahora viene tranquilo. Y eso me asusta. Porque no sé si vengo bien, si se viene tremenda tormenta y yo acá, como cervatillo rengo rodeado de lobos; o si simplemente me importa muy poco lo que pase.

Creo que de todo, lo último sería lo peor, lo del medio lo normal y lo primero una sorpresa...

La gran pregunta que se abre es "¿Cómo?" y la única respuesta que aparece es "No sé" y no estoy acostumbrado a no saber. Siempre, de alguna manera, encuentro la manera, la forma o, al menos, la punta del hilo para empezar a hacer algo.

Ahora no.

Simplemente no la encuentro. No hay caso. Así que así estoy... comiendome la cabeza en un intento -que ahora parece vano- de encontrarle una salida a todo esto. Y no se si soy tenaz o demasiado testarudo, pero sé que no voy a parar hasta resolver lo que me aqueja.

Ahora que lo pienso, al menos está la pregunta. Creo que sería mucho peor sin ese "¿Cómo?" dando vueltas por ahí... si, definitivamente sería peor.

Y entretanto descubrí una pizzería que vende pizzas realmente enormes y muy ricas, además de darme cuenta que ya no tolero a los hipócritas ni a los que los soportan. Creo que en un futuro me voy a alejar de mucha gente... que pena.

"Yo quiero alguien que se muera por mí.
Alguien que no soporte estar con otra persona.
Alguien que me mejore y que sea mejor porque está conmigo.
Eso quiero.
O eso quise siempre.
Y no quiero conformarme más.
Si no es así, prefiero quedarme sin nada."

Esto es algo que leí este fin de semana.y Resulta que estuve de reposo, dada la depresión que me produjo la partida de una de mis bien amadas muelas del juicio (¿por qué las llaman así?) y, aburrido como estaba, me dediqué a vagar por la red. Lei mucho. Me metí en cientos de blogs, amén de actualizarme con los que leo frecuentemente.

Y entre ellos, me encontré con esta joyita: Ciega a citas. No voy a adelantar nada de la historia, solo diré que es una entretenida comedia romantica dramática. Sin embargo, la frase que encabeza este post está sacado de ahí.

Me hizo pensar (ni que fuera algo sumamente difícil) en mi situación actual. En que quiero, en que busco y en donde me meto. Mi vida hasta ahora tiene una estantería completamente dedicada a los trastornados que encontré por el camino. Hay de todo y para todos los gustos. Está ese que no quería verme por que no tenía plata, el que le molestaba que yo estuviera de buen humor, uno que solo quería que lo adorase y también, el que a la semana de conocerme quería llevarme a recorrer el mundo y mudarse conmigo (o con él, por que su dpto era mas grande) o sino, una larga lista de indecisos. Del tipo "Te quiero, me gustas, pero... no sé" y es justamente uno de ellos el que ocupa en este momento mi cabeza.

O ocupaba.

Es que esa frase resumió lo que nunca pude expresar. Cuando me preguntaban "¿Vos que querés? ¿Qué estás buscando?" juro que me sentía como cuando te dicen "Decime YA que estás pensando", o sea, nada. Ni un atisbo de idea. Solo un timido "Qué se yo... lo que dé"
¡Y UNA MIERDA "LO QUE DÉ"! Yo sé exactamente lo que quiero, lo que quise y lo que voy a seguir queriendo. Y quiero lo que escribí arriba. Así, lisa y llanamente. Quiero todo eso. No me conformo con menos... yo nunca me conformo.

Entonces, si sé lo que quiero, si lo que quiero no se condice con lo que tengo delante y si nunca me conformo ¿por qué dejarme arrastrar -una vez mas- por esa sensación conocida donde quedo de lado? Porque seamos claros, la situación apenas cambia: Yo esperando algo del otro. Algo que sé no va a venir, y en el milagroso caso de que eso llegue, no va a ser completo. No va a ser todo lo que quiero que sea. Y no es mucho lo que pido. Solo lo básico.

Y es siguiendo esta linea de pensamiento con la que decidí sacarle el polvo a mi estantería de trastornados y revisar uno a uno sus fallas. Y me di cuenta de que realmente el dicho "No sos vos, soy yo" se cumplía en todos y cada uno de ellos.

Fui yo el que se equivoco, el que bajó sus standares, el que no supo tener claro que quería, como lo quería y si realmente lo quería (si, lo sé: muchos "quería") fui realmente yo el que no pudo frenarse un momento a pensar si lo que sucedía le hacía bien o mal. Yo, ese que dejo que el otro consumiera su vida y lo dejara bamboleando con mambos ajenos en pos de una promesa lejana y difusa. Si, lo sé: un completo tarado.

Pero uno aprende. Y cuando ve venir la misma piedra (a esta altura somos intimos) tiene dos opciones: O se tropieza concientemente o aprende a esquivarla.

Yo creo que aprendí a esquivarla... no sé, con el proximo chongo se los confirmo.

Mi bio mama es un personaje. De aquellos que te sacan de quicio con solo dos palabras... o una. Y ni siquiera tiene que decirla, no. Puede estar impresa en un simple mensaje de texto. Así, de esta manera mi vida tambalea cuando llega un mensaje de texto de mi bio-mamá que reza un inocuo, insipido, desesperado y desesperante "Llamame"

Ante semejante mensaje, mi cabeza comienza a bullir en catastrofes que van desde un "Discutí (de nuevo) con tu hermana" hasta "Me estoy muriendo desangrada" Así que presto, llamo sobresaltado antes de comerme todo el guión y empezar a buscar locaciones para la filmación.

Y no. No habia catastrofe. Era simplemente por que hacía mucho que no sabía de mi y me extrañaba.

Este es solo un ejemplo, por que tenemos el otro. El tarascón, que se da en un dialogo mas o menos así:

-No viniste ayer -no hay un hola previo, ni nada por el estilo. Es frontal y directo.
-No, no fuí... te mande un mensaje. -la respuesta de Rain inocente.
-¿No fuiste a la clase de ingles?
-Y no, no fuí a Hurlingham -cabe aclarar que tomo clases de ingles los domingos y en Hurlingham por que es mi único día libre y por que me permite ver a mi gente por esos lares, entre ellos: Mi familia.
-¿No vas más? -Lo dice rápido, inocente y ni siquiera es una pregunta, no: lo asevera. Es un hecho disfrazado entre signos de interrogación.
-¿Eh? -descolocado- ...para ¿por qué hacés eso? ¿por qué aseveras que no hago algo nunca más por que falté UNA vez? ¡Basta! ¿Para eso me llamas? ¿para romperme las pelotas? -
-Ayer hice pastel de papas -creo que esto es lo que mas detesto: que ignore mi reclamo. Es olimpica la manera que tiene de no escucharme. Medalla de oro y la multitud aplaude.
-¿Qué? -completamente fuera de eje.
-Qué hice pastel de papas y no viniste... te mandé un mensaje.
-Te lo contesté y no, no fuí... -Acá me perdí, ya ni siquiera sé que le contesto.
-Mentira, no hice pastel de papas ¿cuándo venís? -y si venía exultante en ira, esto es la gota que colmo la olla de paciencia que le tengo a mi familia.
-No se cuando voy. Chau.

Y corté. El estomago me crujia, la cabeza bullia en ira y juro que estaba al borde de las lágrimas por la bronca: todo mi relax de lunes por la tarde se fue al tacho. Ira, solo sentía eso. Unas infinitas ganas de matarla por esa capacidad absoluta que tiene para tomar toda mi paz y dejarme temblando de la bronca. Así que abri el msn y hablé con Zero K "¿Vos te quejás de tu vieja? Escuchate esta" a lo que el respondió "tu vieja demostrando que te extraña es de lo peor ¿no le dijiste que con un '¿Cómo estás? te extraño' alcanza?"

Mil veces lo dije. Pero como soy digno hijo de mi madre, tomé el telefono y llamé para que sean mil y una vez, lo que nos dejó con el siguiente dialogo:

-Hola. -yo, tranqui.
-Hola. -ella tranqui.
-¡Me querés decir por que siempre haces lo mismo? -soy perro en el horoscopo chino, y no ladro.
-¿Qué cosa? -bronca me produce. Qué se haga la que no sabe de lo que le estoy hablando me genera bronca.
-En vez de decirme "Te extraño, por que no nos vemos. Voy para tu casa o vení a verme" no, tenés que armar todo esto y dejarme al borde de las lágrimas por la ira y con ganas de estrangularte. No quiero pelearme con vos ni tratarte mal... pero siempre es la misma historia. No lo hagas mas.
-Bueno -suspiro de su parte- ¿Cuál es tu numero celular?
-¿Eh? -Si, una vez mas mi bio-mamá descolocandome con una de sus salidas descolgadas- ¿No tenés mi celular? -sé que parece loco, pero mi numero de telefono nuevo se lo pasé a mi familia como veinte veces, así que no es extraño que no lo tenga. Para que se entienda: tienen una capacidad para quejarse sobre mis desapariciones, pero no están aptos para tener mi numero de telefono y llamar. No, esperan a que vaya para tirarme sus quejas sobre por que no llamo. O sea, por que YO no llamo. Llamarme es algo que, aparentemente, jamás se les pasa por al cabeza. y cuando lo hacen... bueno, vienen leyendo el dialogo ¿no?- te lo paso -resignado.
-Es que todavía no estoy ducha en esto de los celulares y te estaba escribiendo un mensaje -"entonces si lo tenía..." pense "...me perdí ¿qué onda acá?"
-Volviendo, no hagas más eso. No me gusta pelearme con vos.
-¿Tenes el cel de Andre? -esto es una gastada.
-Si, anotá -Andre es mi Madre y también amiga de mi bio-mamá.
-Gracias. Me tengo que ir... ¿te llegó el mensaje?
-Si, ahora lo leo. besos.
-Besos -y me cortó.

Así que desorientado por lo bizarro de la conclusión de la charla, abri el celular y lei:

"Aceptame como soy. Intentado mejorar día a día y con mis taras. TE AMO"

Y ahí caí en que:

A) No es el primer mensaje que me manda diciendome lo mismo.
B) No va a cambiar.
C) No puedo no amarla.

Y no queria, no quería y no quería. No iba a moverse. No. En otra vida había sido mula y todas sus mañas se le colaron en los genes de esta encarnación. No había fuerza en la tierra que lo moviera. Se plantó, se detuvo, se frenó, se empotró al piso ¿Por qué? ¡Fácil! Simplemente la derecha no se le antojaba.

El quería ir por la izquierda. Evidentemente los mejores árboles estaban a la izquierda. Y era evidente tambíen que su dueña no podía percibir la obvia diferencia entre los árboles de la derecha y los de la izquierda. Él le enseñaría, ya que como dije, no pensaba siquiera mover un pelo.

entonces, en esa esquina de Diaz Velez y Rio de Janeiro ella tiraba y tiraba, primero desde un costado, tiró tres veces de la correa, y nada; cambió de lado y nuevamente tiró tres veces. No se movió ni un milimetro. Cambio de estrategia: esta vez se puso delante y tiro con mas fuerza mientras esos ojos de dulce de leche le decían "no, allá no... por acá" Cuatro veces lo intentó. Mientras, yo miraba azorado y risueño.

Finalmente, hubo un ganador: él, cuando su dueña decidió que esa esquina tenía solo izquierda. Ahí si, movio la cola y arrancó. No pude evitar reirme. Su dueña me miro, alzo los hombros y se rio conmigo

¿Él? Feliz rumbo a los árboles de la izquierda.

Después de mucho tiempo, donde paso todo y nada (es increible todo lo que puede pasar cuando no pasa nada) volví.

No solo recuperé mi PC, sino que tambien el celular (cuya busqueda y adquisición merece todo un post) así que heme aquí, nuevamente conectado, así que pronto me pondré al día con mis posteos, mis lecturas y mis escritos.

Sin embargo, la conclusión mas importante a la que llegué durante estos días de enfermedad y demas demases es que soy un tipo feliz. Feliz con lo que tengo, con lo que vivi y con lo que queda por vivir.

Así que siguiendo la linea del post anterior:

Rain esta recuperado.

Rain está vivo.

Rain está feliz....

... pero lo mas importante: Rain está en paz.

Rain está cansado.

Rain está triste.

Rain está sin ganas.

Rain está enfermo.

En otras palabras, Rain no está.

Cuanto más cansado estás, mas pensamientos pelotudos tenés.

Caminaba con el paso perdido. Miraba el piso: cada baldosa que pasaba parecía la misma ¿Estaba realmente moviendose? Pensaba que si, que cada paso lo acercaba un poco mas a su destino, sin embargo no quería levantar la mirada. Hacerlo indicaría cuanto tiempo mas le llevaría el simple trayecto que se había marcado.

Al principio, había decidio caminar. Hacia años de esto, de esta caminata. Fue un momento nomas, tomar la decisión y comenzar el viaje. No habia momento en su vida donde no se supiera caminando. Sin embargo, esa baldosa que era la misma y era otra a veces lo confundía y se sentía quieto.

No era hasta que levantaba la mirada que observaba como el paisaje a su alrededor cambiaba y mutaba. No era sino hasta que hechaba una mirada por sobre su hombro que podía calcular la distancia entre el punto de inicio y su presente. Y no era sino hasta que miraba adelante, que caía en cuan poco le faltaba para llegar a la meta.

Y se asustaba, y volvia los ojos a la baldosa buscando esa sensación de quietud y congelamiento. De alguna manera, se sentía seguro y cómodo sabiendose quieto. Inconciente del paso del tiempo y la distancia. Es que así, embotado por la poli-baldosa, podía caminar sin darse cuenta.

Pero la baldosa comenzo a mostrar grietas. Infimas e imperceptibles para cualquiera menos para él, que a esta altura ya era un experto en baldosología. Ahora sabía concientemente que jamas era la misma bladosa, que no podía continuar esa mentira. Entonces levantó la mirada.

Miró hacia adelante, hacia un costado luego y el otro despues, para finalmente clavar su mirada en el horizonte que se acercaba; mas no miró hacia atras. Estaba cansado de mirar hacia atras. Y lo que vió le gustó. Sintió como su paso se apuraba al mismo ritmo que la sonrisa se curvaba limpia en su rostro. El corazón palpitaba rebozante de vida justo cuando sus manos abandonaban de una vez el eterno refugio que eran los bolsillos.

Fue en ese momento que el camino recorrido, toda la distancia desde el punto de inicio hasta su presente andar, descendió sobre toda su persona. Por sus ojos, por su cuerpo todo pasaron las penurias y los logros conseguidos. En un flash vio cada una de las batallas lidiadas, cada victoria, cada derrota, cada escollo del camino, cada puente, puerta o muro aparecidos hasta el momento y como sorteó cada uno de ellos. Como disfrutó con lo bueno y sobrellevó lo malo. Ya no vió baldosas, sino cada momento de su vida condensado en un flash de entendimiento.

Y se detuvo. Por primera vez en su largo viaje se detuvo.

Completamente aterrado. Paralizado por el miedo, miró hacia atras e intento volver a lo que era: un simple caminante que no despegaba sus ojos de la misma baldosa, pero fue inútil. Así que ideó otra manera de evitar proseguir: Se anestesió.

Logró que su cuerpo durmiera, tanto que parecía piedra, no hombre. De esta manera, evitaba el horror que veía acercarse cada vez mas. El inevitable desecenlace de su camino. El único posible. Y así fue como sus extremidades cayeron en el sueño, sus manos se embotaron, sus rodillas flaquearon y su corazón apaciguó su canto hasta ser casi imperceptible.

Sin embargo su cabeza rezumbaba en un ruido de pensamientos que no podía calmar, pues, aunque todo él estaba dormido, su mente permanecía activa viendo con horror todo lo que podía lograr, todo lo que podiá conquistar si continuaba caminando.

Y es ese terror, no otro, lo que lo mantiene quieto... por el momento.

Trabajar de noche tiene sus cosas. Las hay buenas y malas. Uno vive al revéz: cuando todos van, vos volvés, uno se acuesta temprano a la mañana y se levanta entrada la tarde. Se deja de desayunar, almorzar o merendar, y se pasa a desalmorzar y almormerendar, que es como un mix entre tres de las cuatro comidas básicas.

¿Cómo es esto? Fácil: Arroz con tostadas y un yogurt en el caso del primero, y dos tostados con una taza grande de café con leche. Si, puede parecer un asco, pero no es tan malo. No hay que olvidar que uno no quiere comer cuando llega: Lo que quiere es dormir.

De todas maneras, dejando el tema de la comida de lado, nadie te quita el placer de acostarte a las siete de la mañana y levantarte tarde. Tanto como las ocupaciones del día te lo permitan, pues, trabajar de noche te deja la tarde libre para que la rellenes con lo que quieras. Y eso es muy bueno.

Pero una cosa mala que tiene todo esto es que perdes, justamente, las noches. No mas cenas, no mas salidas entre semanas, no mas función nocturna ni interacción con amigos/familia/novios/as. No, de eso nada. sin embargo, lo mas trágico de esta situción -y que por eso se menciona aparte- es que perdés la noche del viernes.

Viernes. Añorado viernes. El día de la semana mas esperado. La linea de partida para dos días de absoluta libertad. El viernes se trabaja distinto, relajado, casi descansado (o directamente no se trabaja, según mi teoria personal) pues sabes que al día siguiente podés levantarte tarde, no levantarte o hacerlo pero para planes que no incluyan viajar durante una hora hacinado como una vaca hacia el matadero. Así de maravilloso es el viernes.

Y trabajando de noche lo perdés. No hay replica que valga, tu día favorito se perdió y no te podes quejar. Lo único que podés hacer es darte cuenta que sacrificando el viernes recuperaste el domingo y el lunes. Si, el lunes. Lo que pasa es que al entrar tarde a trabajar el lunes pesa menos. Y el domingo... bueno, el domingo pierde el tono lugubre y nostálgico que suele tener para los trabajadores de día, por que vos, laburante nocturno, al día siguiente no tenés que levantarte temprano.

Y eso... eso es muy bueno.

A veces el trailer es mejor que la pelicula.

Carta Magna

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